Resplandezca el pensamiento,
triunfe el brazo laborioso,
sean míos luz y aliento,
de vidente y de coloso.
Resplandezca el pensamiento,
triunfe el brazo poderoso,
sean míos luz y aliento,
de vidente y de coloso.
El grave acento de los motores
tiene a mi oído bella atracción
cual de palabras que dan vigores,
para la intensa y fecunda acción.
Himno constante de luz y acero
vibra en el aula y en el taller,
estimulando noble y austero
el cumplimiento de mi deber.
Se alza con radiante y vivo escenario
la recia cumbre de la juventud,
en donde tienen rico santuario
ciencia y trabajo, patria y virtud.