El talento Pascualino le apuesta a nuevas formas de vivir las masculinidades

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La Institución Universitaria Pascual Bravo reconoce a los ganadores del concurso de microrrelatos «Manes que escriben, manes que se transforman», una iniciativa que, a través de la escritura, invita a cuestionar los estereotipos de género y a reflexionar sobre las emociones, la sensibilidad y otras formas de vivir las masculinidades, más allá de los mandatos tradicionales.

En sus relatos, los participantes abordan temas como los sueños compartidos, la expresión de los sentimientos, el amor y las expectativas sociales que, en ocasiones, limitan la manera en que los hombres construyen su identidad y se relacionan con quienes los rodean.

Estas son las obras reconocidas y algunos fragmentos que reflejan sus reflexiones:

1. Juan Pablo Castaño Restrepo — Tejedor de esperanza

Su microrrelato invita a repensar el valor masculino más allá de la obligación de demostrar, proveer o acumular riqueza. En su lugar, propone una mirada en la que también tienen cabida los sueños compartidos, el acompañamiento y la posibilidad de contribuir a los proyectos de vida de otras personas.

«Un hombre no solo construye sus propios sueños, también puede ayudar a materializar los de quienes lo acompañan. No necesita demostrar, proveer ni acumular riqueza para validar su existencia».

2. Yerik Alejandro Solis Montes — Lo que se supone que debo ser

Esta obra cuestiona los prejuicios que dictan cómo deben sentir, amar y expresarse los hombres. A través de preguntas que invitan a la introspección, el autor pone sobre la mesa la sensibilidad masculina y los sentimientos que muchas veces se ocultan por temor al juicio social.

«¿Pero qué hay de la complejidad de nuestros sentimientos? ¿De nuestra sensibilidad al amor como hombres? ¿De que lloramos envueltos en el manto de la noche?»

3. David Tuberquia Sánchez — Sin alguien a quien seguir

A partir de la imagen de una ciudad inmensa habitada por estatuas de hombres diferentes entre sí, el relato abre una reflexión sobre los referentes masculinos, la diversidad de identidades y la posibilidad de reconocer que no existe una única manera de ser hombre.

«Supongamos que nos encontráramos solos en medio de una gran ciudad, una sin límites, que pareciera que se extiende hasta el infinito, allí no ves una sola persona, pero sí divisas un mar de estatuas, todas de hombres, empiezas a caminar y ves que son muy distintas las unas de las otras».

Con esta iniciativa, la Institución continúa promoviendo espacios de expresión, diálogo y reflexión que contribuyen a cuestionar los estereotipos de género y a fomentar relaciones más respetuosas, equitativas y libres de violencias.

Porque transformar las masculinidades también significa abrir espacio a otras maneras de sentir, amar, cuidar y construir comunidad.

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